En breve

Mentalmente me prometí volver a escribir en mi blog una vez que estuviera un paso adelante de la situación en que me encontraba en la última entrada. Sin embargo, parece que la costumbre es escribir siempre en los preludios, contando aquí qué sucede o qué está a punto de suceder en mi vida.

De cualquier forma, recuerdo bien los objetivos que me propuse para cuando volviera a la escritura de este blog. Uno de ellos era conseguir un nuevo empleo; y desafortunadamente no ha sucedido. Pese a que desde noviembre he enviado decenas de correos con mi CV para aplicar a diversas vacantes, sólo muy pocos me han llamado y con nadie se ha concretado un acuerdo. No sé, tengo la impresión de que siempre llega alguien que da una mejor impresión que la mía, y pues es él (o ella) a quien eligen.

Precisamente, mi última entrevista de trabajo fue en la Editorial Notmusa, la cual edita revistas como Quo, 15 a 20, TV Notas y el periódico Récord. Yo apliqué para trabajar en Quo, y a pesar de que la entrevista salió en general bien y de que el texto que mandé estuvo interesante, no me llamaron ni siquiera para decirme que no.

Poco después, Berenice –una compañera del Reforma– me contó que una amiga de ella que trabajaba en Notmusa le había dicho que eran -de algún modo- clasistas o que, prácticamente, aplicaban el típico "como te ven te tratan". Eso me hizo pensar que, ya con todos mis esfuerzos por dar una buena primera impresión en esa entrevista, parece que no fui lo suficientemente "bien visto" para ellos. Berenice incluso me dijo que solían seleccionar a chicos guapos, güerito ojiazul, fresita y bien vestido. Y tal parece que no cumplo ninguno de esos requisitos.

En realidad no me molesta, porque a estas alturas ya terminé por aceptar que nunca seré el tipo 'más guapo' de ningún lugar, pero tampoco el 'más feo'. Mi aspecto físico promedio me tiene conforme por ahora, y en realidad me siento muy agradecido cada que algún chico me encuentra atractivo.

La prueba está en que en el pasado año (2016) le gusté a chicos que, en algún momento, consideré imposibles. SMD quizá sea el más adecuado para esta aproximación. Luego están Alfonso, Alejandro, Luis, Isaac, Emmanuel, Manu, Bruno y, sobre todo, Sergio.

Por cierto, Sergio era el chico de la última entrada del 16 de septiembre de 2016. Cito textualmente mi pendejada:

Ahora él me hace feliz y sonreír cada que nos vemos. Mañana será una ocasión más, un paso más al bueno (¿será que ahora sí?).

JAJAJA.

El punto es que, finalmente, no fue el bueno. Al poco tiempo (2 meses) Sergio comenzó a fastidiarme porque, en vez de volverse un compañero, se volvió una especie de fanático que –con el tiempo– perdió autoridad ante mí. El juego de poder en el amor se formó muy intensamente y, si así me lo hubiera propuesto, habría podido acabar con Sergio. Por eso decidí terminar todo por la paz; aunque a él no le pareció y todavía se lamenta por 'haberme perdido', publicando cosas nostálgicas, escuchando a Queen (chale) y repitiendo –quizá– experiencias que pasamos juntos.

No obstante, en estos días en que más solo me siento, en ocasiones pienso que me sentiría más conforme con mi presente si él estuviera aquí. Pero sería un juego de nunca acabar, y mejor lo evito. Además, hay alguien que ocupa casi toda mi atención (¡otro más!).

Lo conocí el mero día de mi cumpleaños: 23 de diciembre (ya cumplí 24, por cierto), luego de que habláramos minuciosamente por mensaje directo en Twitter y al poco rato estuviéramos juntos en Polanco. Es un tipo agradable que, aunque yo ya tenía ubicado por una mala experiencia con SMD, con el tiempo (o sea, semana y media) se coló en mi mente y en mis sentimientos porque descubrí que de verdad me atrae, ya no sólo física, sino emocional e intelectualmente.

Aunque en ocasiones lo encuentro pretencioso y torpe, me atrevo a decir que en el fondo me resulta increíblemente interesante. Sin embargo, tengo miedo de estarme perdiendo de algo, de desconfiar o de descubrir que al final su intención conmigo no es precisamente formar una relación sentimental; sobre todo porque hemos discutido que prácticamente no 'somos el tipo' el uno del otro. Es decir, no soy el tipo de chico que físicamente le gusta, y él no es el tipo de chico que emocionalmente me atraería a simple vista.

Por todo lo anterior, me estoy dejando llevar. Eso sí: con la intención (y lo acepto) de que algo positivo ocurra entre él y yo, porque ya me aburrí de sentirme no querido o de sentirme querido a ratos o de sentirme muy querido sin poder corresponder.

A ver qué pasa con él. Estoy dispuesto a cualquier cosa positiva que aparezca entre ambos. Y realmente lo que espero es que no se vaya de mi lado en estos difíciles días en que mi porvenir no es muy prometedor. En breve me quedaré sin empleo si no encuentro uno nuevo rápidamente, en breve se acabará mi plazo para terminar la tesis, y en breve iré a Las Vegas sin un solo centavo.

Quediosmeacompañe.



Comentarios

Entradas populares