Soy un pendejo
Si no te gusta esa palabrota haz como que no la viste y cámbiala por otra de significado parecido.
Prometí no dejar de escribir.
Si no puedo con esto, ¿podré con lo demás?
Amo mi literatura.
CRÓNICA UNIVERSITARIA - Septiembre 10, 2010.
Quería llegar tarde. No pude. Mi papá llego más temprano de lo normal. Y lo malo es que mi hermana hoy no fue.
Llegamos temprano. Eran 6:30 cuando yo me encontraba en la Facultad, aún dentro del coche.
"¿Puedo quedarme un rato? Quiero una siesta..." dije. Lo intenté.
A las 6:50 entré a la Facultad. Habían unas 8 o 10 personas. Pensaban lo mismo "ya es viernes", y en sus rostros se dibujaba el cansancio y el fastidio de un día más de escuela.
07:15 Aún no llega la maestra, sus adjuntos ya están en el salón. Dicen que tardará un poco. Karla Olvera, compañera mía, aprovecha para ensayar nuestra mini obra de teatro de la materia de Sociedad y Comunicación. No hice el mayor esfuerzo por aprenderme el guión. Digo, era una parte muy pequeña y, en cualquier caso, podría improvisar a la hora mera.
07: 34 Llega la maestra, molesta, cansada, igual que nosotros. No dio clase. Compañeros se quejaron del excesivo trabajo que nos dejan. En los ojos de la maestra se percibía fervor (cabe mencionar que tiene unos ojos muy pequeños). Ellos se quejaban, yo los miraba. Parece que la maestra sólo me reconoce por "el niño de la Mac". Todos los días la quiere. No se la daré. Es MI Mac.
09:02 Se va la maestra. Cuando Margarito llegue, nos tocará hacer el ridículo seriamente en público. Margarito, profesor de Sociedad, tarda en llegar. Alejandra, Daniela, Carlos y yo aprovechamos para salir un rato. Compré algo para desayunar.
09:25 Estamos presentando nuestra mini-chafa-obra de teatro. Usamos los logotipos que dibujé en la compu, algunos los elogian. Olvido por un momento el guión, trato de improvisar. Karla dice otra cosa que no iba. Continuamos.
A Margarito no le gustó ninguna obra (fueron dos). ¿Y eso a mí qué? Yo quiero la recompensa que ofreció por atrevernos a participar.
A las 11:00 se va Margarito.
Esperamos que Calvimontes no llegue. Yo no quiero tener clase.
Mis vecinos salen, no sé adónde. Me dejaron, me da igual porque en el salón de enfrente está quien me gusta. Observo a esa persona, me devuelve la mirada. Por un momento creo que le gusto también. Se levanta de su lugar. Viene hacía mí. Pasa frente a mí sin mirar y se dirige a una ventana, sólo a observar. "Quiere llamar mi atención", digo. Espero...
11:23 Llegó Calvimontes. Algunos compañeros iban a exponer, él no los dejó. Prefirió hacer que escucháramos un fragmento de uno de sus libros (escritos por él). Interesante. Habla de la leyenda del charango. El charango es un instrumento que suena hermoso. Mi papá solía tocarlo hace una década. Me gusta. Suena bien, me tranquiliza.
11:45 Calvimontes desertó. Nos dejó salir temprano. Ellos ya no expusieron. En vano su esfuerzo y el enorme gasto del Plóter para sus carteles.
*****
Margarito dijo que en una crónica no se deben poner las opiniones. Poniatowska sí lo hizo... ¡y varias veces!. Haré lo mismo.
¿Quieren sentarse? -No.
¿Quieren tacos de canasta? -No.
¿Quieren ir a algún lado? -NO!
"Yo tengo una fiesta. Yo haré tarea. Yo veré a mi novio. Yo ya no tengo dinero. ¿Tú quién eres?"
Ellos no quieren divertirse. Les gusta, pero no quieren.
Tal vez sea yo. No lo sé. ¿Seré aburrido? ¿"Mala onda"?
¿Acaso no saben que estoy más solo que un perro y que "quiero hacer algo"?
Pfff... pues ni yo saldría conmigo.
Otros sí saldrán a divertirse. No quiero ir con ellos. Les hablo, me caen bien. Ellos no me hablan, no les caigo bien. No tengo razones para ir.
A veces quiero que el camino hacia el Metro se haga más largo. Yo intento hacerlo más largo. No puedo. Quiero estar con alguien. Prácticamente son lo único que tengo ahí. Yo solo no sobreviviría.
¡Qué bien que se rían con mis pendejadas! Caray, yo siempre he sido así. Me toca ser siempre el bufón.
Al menos se quedan... por un poco de tiempo, eso sí.
Ellos se van.
Los acompaño hasta los torniquetes del Metro.
"¿A qué estación vas?", preguntan.
No saben que no viajo en Metro, sino en Puma. No saben que vivo al sur, y no al norte como ellos. No saben, creo, ni mi entero nombre.
Se van.
En el Puma no hay nadie.
Hoy estuvo medio vacío.
Claro está. Unos aún no salen. Son las 12:40. Otros ya se fueron, de "parranda". Otros están con sus amigos.
Bienaventurados.
Me aguanto.
Siempre fui así.
Quiero tanto a mis compañeros del tres.
Soy un pendejo.
BUENAMADRUGADA
Comentarios