El experto en cine mexicano (?)

En algún momento dije de broma que quería volverme experto en historia y análisis del cine mexicano; pero es imposible. La historia del cine mexicano es casi tan extensa como la historia del cine mismo. Piénsese en que el cinematógrafo de los hermanos Lumière llegó a México apenas un año después de su presentación oficial en Francia. Es decir, para 1896 el cinematógrafo daba sus primeras exhibiciones públicas en nuestro país, acompañado de una obligada influencia europea gracias al señorpresidente Díaz Mori.

Y de eso han sido 120 años, y contando...

Hace un par de meses, mientras escribía los primeros dos capítulos de mi tesis (que van enfocados a la historia del cine y del guión cinematográfico), percibí que anualmente el gobierno de México otorga dinero (insuficiente, pero ahí está) para realizar aproximadamente 80 películas. Ya que se estrenen es otra cosa; pero la cifra quiere decir que los espectadores mexicanos nos perdemos de muchísimas películas al año. Si la película corre con suerte, se estrenará dos o tres años después –luego de haber recorrido festivales y universidades– en Cineteca Nacional y/o Cinépolis, con diez espectadores en la sala y pocos comentarios. Salvo que sea la nueva película de los Derbez o de los Alazraki.

La última película mexicana que vi se llama Los bañistas, del director Max Zunino, y escrita por él y por Sofía Espinosa –aquella espléndida actriz joven que debutó en La niña en la piedra de Systach y se consagró en Gloria de Christian Keller interpretando a la cantante Gloria Trevi.

Los bañistas es una película inmediata que recuerda a los reiterados plantones en el Monumento a la Revolución (y otros sitios de la CDMX) en protesta, según el relato, contra todas las reformas políticas. La protagonista, Flavia, es una estudiante rebelde que se relaciona con un viejito solitario y desempleado y curiosamente lo regresa a la vida.

Pienso en escribir una crítica pública en mi perfil de Facebook, como he hecho recién y anteriormente con dos películas: Pink, de Paco del Toro; y La tirisia, de Jorge Pérez Solano.

Aunque La tirisia ya tiene tiempo de haberse estrenado (es uno de esos casos de extemporaneidad, pues la peli se hizo en 2012 y no se estrenó hasta la Muestra de la Cineteca en 2014), escribí la crítica por encargo, ya que la postulé a la convocatoria del III Concurso Nacional de Crítica Cinematográfica que promocionó Filminlatino (el Netflix para las películas con mala suerte) y, sorpresivamente, resultó seleccionada como finalista.

Por ello, tendré que estar en la Cineteca Nacional a partir del 11 de abril, recibiendo un seminario de crítica cinematográfica, para prepararme y competir por el primer premio del concurso.

Fue divertido haber recibido la notificación de mi selección para el concurso. Sucedió en una semana llena de emociones positivas, pues un día antes había recibido la noticia también de que me habían aceptado para trabajar en el periódico Reforma, y ese mismo día habían aprobado mi Visa para viajar a Estados Unidos.

Todo esto significa que habrá ocupaciones en mi vida durante los siguientes meses, pues –de tener suerte– podré seguir en el concurso de crítica cinematográfica, y además comenzaré a trabajar por las tardes en el periódico. Y si me da tiempo (y tengo dinero), viajar a Los Ángeles o Nueva York.

A eso auméntenle que mi tesis sigue creciendo cada día. Recientemente me robé un librito de la Facultad que resultó ser un interesantísimo número de la Revista Iberoamericana de Comunicación, editada por la Universidad Iberoamericana, y en la que publicaron siete u ocho textos enfocados a la cinematografía en Hispanoamérica. Uno de ellos hablaba sobre la esencia del tercer capítulo de mi tesis: la polémica sobre el lugar del guión cinematográfico en la producción audiovisual. Y evidentemente me fusilé las fuentes del autor y me nutrí de sus argumentos para colaborar en mi tesis.

Así que, ¿experto en cine mexicano? No lo creo. Probablemente me pueda definir como un observador experimentado del cine mexicano (y del otro cine, claro), y un crítico sobre el guión de cine. Aún así, en este punto, puedo ya confirmar los títulos de algunas de mis películas favoritas mexicanas (cosa que no ocurre con el cine extranjero). Diré algunos: María Candelaria (Emilio Fernández), Susana (Luis Buñuel), Los olvidados (Buñuel), El lugar sin límites (Arturo Ripstein), El callejón de los milagros (Jorge Fons), Amores Perros (Alejandro González Iñárritu), La tirisia (Jorge Pérez Solano), Carmín tropical (Rigoberto Perezcano), entre muchos otros.





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